Plagas de las uvas y las vides
En el ámbito de la viticultura, una de las estrategias más cruciales para el control de plagas en los viñedos, así como de las malas hierbas, es la prevención.
Los viticultores se esfuerzan por actuar de manera proactiva, buscando controlar cualquier tipo de plaga en cuanto estas comienzan a manifestarse.
Este enfoque les permite proteger las uvas y las vides de daños significativos, asegurando una producción óptima de vino.
No obstante, algunas técnicas de manejo de malezas pueden generar complicaciones adicionales. Varias enfermedades, entre las que destacan el oídio y ciertos insectos como los himenópteros, afectan tanto las hojas como los frutos de las plantas, comprometiendo su calidad y producción.
En esta sección, abordaremos en profundidad las infecciones más comunes que afectan la vid, organizándolas en dos categorías principales: Plagas, que examinaremos a continuación, y una segunda sección dedicada a las Enfermedades, donde exploraremos las diversas afecciones que pueden impactar el cultivo de uvas y la producción de vino
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PLAGAS
Denominaremos las plagas como especies con capacidad reproductora que comparten características similares en grandes comunidades, que atacan las plantaciones, dañan al ser humano o sus intereses económicos.
La viticultura en nuestros días supone una opción laboral y económica de las más interesantes para los años venideros.
De ahí la necesidad del estudio y contención de las plagas o enfermedades de los viñedos, así como las malas práxis en su intento por dominarlas.
Hay varias formas de combatir los ácaros y otras plagas de la vid. La forma más eficaz es prevenirlos controlando el tamaño de su población antes de que afecten a tus plantas.
Una buena manera de hacerlo es aprender sobre las especies de estos insectos y cómo controlarlos.

El monitoreo de la salud de las plantas y las condiciones climáticas es esencial, y reconocer la presencia de plagas le permitirá combatirlas.
También existen aplicaciones móviles y bibliografías que pueden ayudar a identificar plagas comunes.
Los insectos de la vid son un problema importante. Insecticidas convencionales pueden ayudarte a controlar las plagas. Aunque son efectivos, podrían llegar a dañar a la vid por eso el insecticida más adecuado es el que no daña la planta.

Una recomendación sería que se rociaran sus vides con nemátodos entomopatógenos (NEPs) y otras soluciones orgánicas para evitar la propagación de estos insectos.
El uso de NEPs es seguro para las abejas.
A pesar de la presencia de varias especies de ácaros en la vid, es importante saber a qué te enfrentas.
Afortunadamente, estas plagas son relativamente fáciles de vigilar en el momento que se establecen. Solo necesitan ser controlados una vez que se hayan incorporado a la planta.
Si ya están en la planta, la primera aplicación matará todas las etapas de los ácaros excepto los huevos. Los ácaros hembra pondrán huevos en una sola vid y pasarán el invierno en un lugar oscuro.




Afortunadamente, hay varios insecticidas caseros disponibles que te ayudarán a controlar las plagas de ácaros, polillas y escarabajos de la vid.
Lo primero que se debería hacer sería controlar sus plantas en busca de signos de plagas. Se reproducen varias veces al año.
Philoxera vastratix o Dactylosphaera vitifoliae

La filoxera ( secadora de hojas),es un tipo de insecto parecido a un feo pulgón pero de menor tamaño no sobrepasa 0,5-1 mill. largo, rechoncho, amarillo y perezoso.
De pequeñas extremidades formadas por 3 músculos; la vista enclavada en la parte posterior de las extremidades y radican en 3-3 nudos rojos; en la zona del lomo hay unas insignificantes abultamientos en formaciones uniformes.
Patas diminutas y hacia los lados del abdomen se sitúa la boca, la boquilla con la que perfora la raíz de la uva y succiona sus jugos.
Originaria de América del norte, en el S.XIX no se tenía constancia de su existencia en Europa, . Los primeros países en detectarla allá por 1863/1868 fueron Inglaterra, Francia y Portugal (Alto Duero).
Su naturaleza gregaria es tan poderosa que pueden hacer que una vid muera. Pueden multiplicarse tan rápido como la plaga de langostas y son capaces de destruir la planta entera.
El libro sobre Filoxera de G. Gale examina cómo los parásitos de las plantas cambiaron la viticultura y la sociedad a fines del siglo XIX. Esta plaga destruyó las vides de muchas regiones europeas y creó una catástrofe económica.
La enfermedad destruyó literalmente el sector vitivinícola y arrasó con el modo de vida de muchos agricultores.
El libro también destaca el impacto de la Filoxera en el paisaje de España, con una plantación de 2.000.000 Ha fue reducida a la mitad.
Su presencia al principio pasó inadvertida. No fue hasta que las uvas comenzaron a estropearse en algunas partes del sur de Francia, cuando se empezó a especular sobre el por que del daño.
En 1868 se hizo obvio que la causante del daño era una especie de insecto de la familia Filoxera que cubría las raíces de las uvas y llegaba a destruirlas.

La familia Phylloxeridae incluye a la Dactylosphaera viti-foliae, un homóptero, descrito por primera vez en 1854 por Asa Fitch en Estados Unidos.
Tiene una morfología compleja y recibe muchos nombres, incluidos Dactypod, Dactylidae y Dactylus alad. Ha sido objeto de mucha investigación.
Fue nombrada Phylloxera vastratix por Jules Emile Planchon, un botánico de Nueva York en 1868. Henri Schimer la separó de Peritymbia y luego la denominó Dactylosphaera viti-foliae.

Este gusano fue introducido en Europa por viticultores franceses en el siglo XVII. La importación estadounidense de vides se cree pudo haber causado la plaga.
Las vides americanas se utilizaron en parcelas de prueba para averiguar qué nuevas cepas de vides eran resistentes al oídio.
En algunos casos, esto hizo que las vides fueran replantadas en los viñedos europeos, y los europeos tuvieron que plantar vides americanas para protegerlas. Esto los obligó a plantar las plantas americanas pues eran más resistentes .
Modus operandi
La afección es debida a un hongo que infecta los filamentos de una vid. Se propaga rápidamente.
Este hongo ataca las hojas de la vid y destruye grandes superficies de viñedo.

Se propaga por el aire, el suelo y las herramientas de los viticultores.
El ciclo de vida de la filoxera es complejo. Comprende cuatro etapas principales, y es en la más temprana de ellas la de oruga cuando más daño hace.
Pasa el invierno como pequeñas ninfas en las raíces de las plantas, donde se alimenta de las raíces del huésped. En los viñedos de V. vinifera, este pulgón rara vez se ve y destruye sus raíces.
De hecho, solo en esta etapa causa daños directos en la viña, mientras que en las otras etapas solo son peligrosas por el mero hecho de que su descendencia, tarde o temprano, también se convertirá en figuras sin alas que moran y destruyen raíces.

Las hembras se reproducen asexualmente y depositan hasta un millar de huevos.
Las larvas se alimentan de las hojas de las vides, así como de las raíces.
Algunas de ellas se adhieren a las raíces mientras que otras descienden al suelo y se trasladan a otras plantas.
Ha existido durante mucho tiempo y sigue siendo un problema para los agricultores.
Es responsable de la muerte de millones de vides.
Para combatir el hongo, España y Francia firmaron la Convención Berna Filoxerica, cuyo objetivo era armonizar las leyes de los diferentes países. La Convención Filoxerica de Roma fue un acuerdo de dos partes entre las dos naciones.
La Convención de Roma se firmó en 1906 y la Convención de Berna fue ratificada por España y Francia en 2007.
Gusanos Blancos o Tornillo de la vid
Xylotrechus arvicola es un hongo de la madera que causa daños directos e indirectos en los viñedos de vid. Las larvas de esta plaga de la vid son de color blanquecino, con troncos cónicos y pseudópodos bien marcados. Es una plaga común en los viñedos y es un buen candidato para el control orgánico.
El insecto Xylotrechus arvicola es una plaga destructiva en los viñedos. Es un hongo barrenador de la madera que está presente en los viñedos de toda la Península Ibérica.
Su afección se produce tanto dañando directamente a la planta como indirectamente favoreciendo el desarrollo de hongos en la madera.
Las larvas de Xylotrechus se alimentan de la madera de la vid e infestan sus galerías madereras, y producen una gran cantidad de hongos que pudren la madera, lo que a su vez puede reducir la calidad del vino producido.
Estos hongos pueden causar pérdidas significativas en los cultivos.


Xylotrechus arvicola es un perforador, una especie del gusano blanco de la Vid.
A pesar de su nombre, este insecto solitario es inofensivo para los humanos, pero destructivo para el vino, hacen galerías en la madera. De ahí que a menudo se le llame el ‘tornillo de la vid’.
Científicos de la Universidad de León estudian actualmente a esta pequeña criatura para conocer más sobre su biología y agronomía.
Gusano de escamas blancas que vive en la planta de uva. Esta especie se ha considerado durante mucho tiempo una plaga y, a veces, es difícil identificarla sin un microscopio.
Las larvas de gusanos pueden dañar las plantas. Viven en flores de la uva. Pueden dañar o destruir los pétalos, lo que puede arruinar la cosecha.
En 2005, un estudio realizado por Zamadueñas una finca en Valladolid, España, concluyó que no afectaba el vigor de las plantas.
Además, los estudios realizados en los últimos años no han revelado diferencias significativas entre los cultivos afectados y los sanos. Sin embargo, hay otros factores a considerar al decidir si proteger a su gusano.
En La Rioja, Rueda y Navarra se ha encontrado en contenedores externos. También se ha citado en la región de Navarra, Castilla-La Mancha y DO Bierzo, indicando un mayor índice de daño.



Polillas del Racimo
Hay dos tipos principales de polillas del racimo (Lobesia botrana y Eupoecilla ambiguella). Sus larvas se alimentan de las flores, que a su vez dañan los frutos y la uva.
Estos insectos también pueden afectar la calidad de la cosecha, el vino que se produce a partir de ella y la calidad general de la cosecha.
Además, pueden resultar en una disminución del rendimiento y calidad de la cosecha. Se pueden eliminar quitando los racimos afectados y evitando su crecimiento.

Lobesia botrana
La polilla del racimo es una plaga del viñedo. Es una ninfa alargada, negra o parda que se alimenta de los racimos. Hace que las bayas se sequen y se pudran.
Este parásito, miembro de la familia Tortricidae, también es responsable de otros efectos dañinos para las bayas.
Hay tres generaciones de polillas por año, y cada generación produce consecuencias. Sin embargo, las polillas del racimo son importantes para el control de la botrytis cinerea.
La tercera y segunda generación son las más importantes para el control de la botrytis cinerea.

La primera generación de polillas no es muy importante y no es útil para controlar la enfermedad.
Su uva y corrimiento se utilizan como primera defensa contra este hongo.
La segunda y tercera generación de polillas no son económicamente significativas, pero son esenciales para controlar el hongo en racimos.
La segunda y tercera generación de polillas son producidas por la tercera generación de adultos. La uva es perforada por estos adultos de tercera generación.
Su daño es más severo durante los meses de septiembre y octubre, cuando se cierran los racimos. Esta segunda generación también se puede prevenir fácilmente eliminando los racimos.
La polilla del racimo es una importante plaga del viñedo. Las infestaciones de la polilla pueden provocar pérdidas de cosecha. Las larvas también pueden causar problemas de calidad en la uva.
Eupoecilla ambiguella
La polilla Eupoecilla ambiguella es una polilla de la vid de la familia Tortricidae. Está muy extendida en Europa y Asia, pero es más común en climas templados.
Esta plaga se alimenta de las bayas de flores durante el proceso de desarrollo. Hace que los racimos se sequen, o se marchiten. También es una de las principales causas de pérdida de producción.
También se alimentan principalmente de uva, cornejo y Rhamnus frangula. Sus larvas son también una de las principales plagas de la madreselva.
Las larvas de Eupoecilla ambiguella son negras o azules. Esta especie vive en climas mediterráneos y áridos, donde se alimenta de muchas plantas diferentes.
Su ciclo de vida es similar al de Lobesia botrana, con dos a tres generaciones. La hembra tiene un ductus bursae o conducto y un gran edeago (órgano copulador), mientras que el macho no.
En la primera generación, las larvas aparecen en mayo y junio; la segunda generación aparece en agosto y septiembre. Los adultos son grises y tienen la cabeza negra. La polilla es oscura y espinosa.
La polilla Eupoecilla tiene una fascia o red mediana de color marrón oscuro o negro.
Su ala anterior es claramente diferente de su contraparte masculina, ya que el macho carece de un pliegue costal anterior.
Los genitales de los machos se distinguen de los de las hembras por Uncus o en forma de gancho reducido.
Los genitales de las hembras son muy diferentes: tienen un conducto buroso ancho y un edeago largo.

A diferencia de muchas otras plagas, Eupoecilla ambiguella no es una amenaza grave para los cultivos y las vides. Las larvas de esta especie se asemejan a Lobesia botrana, pero tienen características distintas.
No obstante es fundamental mantener el viñedo bajo control para evitar que cause más daños.
Piral de la vid
La polilla Sparganothis pilleriana es una plaga invasora de plantas que se encuentra en toda la ecozona paleártica. Las larvas urticantes son de color marrón y depositan huevos individuales sobre hojas y racimos.
El adulto mide entre uno y dos centímetros de largo y está cubierto de una pajiza ala. Esta polilla no es dañina para los humanos. Hay que decir, que a decrecido en el suelo español.

El piral o polilla Sparganothis pilleriana, es un insecto que afecta a una amplia gama de plantas.
Sus larvas son visibles y pueden dañar las hojas jóvenes y maduras de otras plantas. A menudo se les llama ‘Papeleteros’ o ‘Gusano de la vid’.
En la península Ibérica se encuentra principalmente en Castilla-León.
La presencia del insecto en los viñedos es preocupante porque la plaga es una plaga grave que puede arruinar la calidad del vino.
También causa daños significativos a los vid y otras plantas. Si bien las larvas del insecto son inofensivas, pueden defoliar gravemente las hojas.
Las vides infestadas a menudo son propensas a enfermedades causadas por pulgones. Los adultos miden de uno a diecinueve centímetros de largo.
Sus alas están cubiertas de bandas oscuras. La coloración es más intensa que la de las hembras.
Durante la primavera, las polillas comienzan a poner huevos. La primera generación de polillas pone hasta 35 huevos por día, con 80 a 140 huevos puestos durante la primera generación.
La vida útil de una polilla adulta es de una a tres semanas, dependiendo de las condiciones climáticas.
Las larvas de la polilla son muy pequeñas y varían en tamaño desde 0,04 pulgadas (1 mm) al emerger hasta 0,5 a 0,6 pulgadas (12-15 mm) cuando están completamente desarrolladas.
Son de color blanco cremoso con cabezas negras y son translúcidas cuando están listas para emerger.
Es difícil controlar S. pilleriana porque es un depredador natural.
Las larvas de S. pilleriana se acoplan y revolotean por el agua en tan solo unas horas.
Vuela de julio a agosto y tiene un alcance de más de 1,600km. La etapa reproductiva de los avispones es en el verano.
También se sabe que los adultos se reproducen durante todo el año.

Cuando la primera generación de la especie eclosiona, puede causar mucho daño a las plantas.
La S. pilleriana adulta es una gran plaga para las plantas que incluso puede destruir cultivos enteros.

Cuando una vid se encuentra en estado fenológico C, es susceptible a la erinosis.
Un enólogo debe conocer el estado fenológico de una vid antes de aplicar cualquier tratamiento.
Esta información es fundamental para la viticultura.
Áltica o Cigarrero de la vid
El coleóptero ‘Altica de la Vid’ es miembro de la familia Chrysomelidae.
Tiene cuerpos de color verde metalizado y se alimenta de uvas incipientes y maduras. Su nombre científico es Haltica ampelophaga, que significa ‘Altica de la vid’.
Su nombre común es Áltica. Las larvas son negras, pero los adultos tienen un tinte amarillo.
El adulto come la viña, mientras que las larvas se alimentan de la hoja del lado opuesto. También se les conoce como azulita.

Se encuentran en climas áridos y son de tamaño pequeño. Los adultos miden 4 mm de largo y tienen 2 mm de ancho. El cuerpo es verde y las ninfas son de color marrón oscuro.
Las ninfas (ninfas) miden unos 7 mm de largo y se alimentan del follaje. No son dañinos para los humanos. Sin embargo, pueden ser peligrosos. Se sabe que perforan la piel e incluso pueden matar a una persona.

Haltica ampelophaga es un insecto invasor que causa severos daños a los viñedos.
En su etapa adulta, atacan las hojas jóvenes cuando emergen de la hibernación. Las ninfas miden unos pocos milímetros de largo y las larvas pesan alrededor de un gramo.
Las orugas atacan las superficies superior e inferior de las hojas, las roen y causan daños locales. Las larvas de este insecto se desarrollan en la base de la vid.
Durante la brotación de la vid, los adultos atacan las hojas nuevas y posteriormente se comen los racimos nuevos. La segunda generación pone huevos poco después del apareamiento.

Es un habitante del suelo y puede causar problemas en áreas donde hay Áltica.
Uno de sus principales depredadores es Zicrona Coeruela, pero otros parásitos también pueden contribuir al control.
Afortunadamente, existen muchos tratamientos para la Áltica que pueden tratar tanto las malas hierbas como los escarabajos.
Los insectos de la Áltica pueden presentarse en varios estados fenológicos. La especie es más activa en temperaturas de humus y áreas umbrías.
Los insectos de la Áltica se observan con mayor frecuencia en cepas y hojas en estado vegetativo, aunque es posible que se realicen observaciones posteriores en otros conteos.
Estas criaturas a menudo dañan las hojas y la vid. Si ve estos insectos en sus viñedos, debe tener cuidado de protegerlos de ellos.
Las álticas adultas de primera generación pueden producir grandes daños, aunque la mayoría se les encuentran a principios de la primavera. Sin embargo, el adulto es una molestia y debe ser tratado adecuadamente. Los adultos y larvas de esta especie son muy destructivos.
Atacarán y devastarán las plantas, especialmente las jóvenes. Dañarán las raíces de la vid. El adulto consumirá el racimo, lo que provocará la muerte de la planta.
La segunda generación de álticas destruirá las cepas con el aceite de neem y puede matar la planta.
Termitas, Hormigas blancas o comegés
Hay dos especies de Termitas que pueden aparecer en los viñedos españoles, la especie Calotermes Flaviocollis F. y la Reticulitermes lucifugus Rossi. La segunda es menos frecuente.
Calotermes Flaviocollis F
Se encuentra en Eurasia, Europa y el Cercano Oriente. También se ha registrado en África. Es un migrante obligado y puede vivir en cualquier parte.
A pesar de su gran tamaño, Kalotermes flavicollis tiene una apariencia distintiva. Los soldados de Kalotermes approximatus tienen caracteres morfológicos distintos que no se encuentran en otras especies de Kalotermitidae.
Su tercer segmento antenal es más largo que el segundo. Su pronoto tiene de trece a quince segmentos. Tiene un margen posterior aplanado y sus mandíbulas se caracterizan por una protuberancia distinta en la base posterior lateral de cada mandíbula.

En primavera, la hembra reanuda la puesta, y las hormigas obreras van profundizando sus corredores en la madera y a su vez van nutriendo a los gusanos más jóvenes
Al inicio de la segunda primavera, los gusanos más destacados en su desarrollo llegan a ninfas que en todo el verano se transformarán en adultos y fundarán nuevos dominios en diferentes cepas.
Señales y perjuicios

Los síntomas se manifiestan dentro del tronco y brazos de las cepas, por sectores carcomidos y hondos corredores habitados por las termitas obreras.
Al profundizar en sus galerías entre la madera podrida y las fragmentos sanos todos los años la zona de madera sana va mermando por lo que esta queda vacía en su interior, pierde vigor y la vegetación se debilita, la cepa desfallece ante las presiones externas (cultivo del suelo, viento etc.)
Reticulitermes lucifugus Rossi
Pertenece a la familia Blattoidea y es un insecto nocturno. Sufre una metamorfosis incompleta, lo que significa que sufre cambios graduales en la forma de su cuerpo con cada muda.
Aunque no tiene etapa de pupa, sus alas son completamente funcionales. En consecuencia, podría ser potencialmente una fuente de enzimas hidrolíticas para aplicaciones biotecnológicas.
La comunidad bacteriana en el intestino de Reticulitermes lucifugus (R. rossi) es extremadamente diversa, lo que la convierte en una fuente potencial de biocombustibles.
Los organismos son capaces de fermentar madera y otra biomasa en combustibles. Estos organismos tienen el potencial de producir bioetanol.

La microbiota de Reticulitermes lucifugus es muy diversa y alberga muchos tipos de bacterias.
Usando un enfoque independiente de la cultura, determinamos la microbiota de la especie mediante la identificación de una comunidad diversa de hongos y probióticos.
Estos microbios son capaces de convertir la lignocelulosa en bioetanol.
Además, son capaces de producir una gran cantidad de enzimas reductoras de celulosa.
Por lo tanto, es muy posible convertir Reticulitermes lucifugus en un biocombustible. Este es un nuevo desarrollo emocionante y tenemos la esperanza de que se puedan llevar a cabo más estudios.
Erinosis
Existen 3 razas de Colomerus que provocan Erinosis o daños en distintas partes de la vid.
- Raza erinea o falsas agallas, engrosamiento en el haz de las hojas que se corresponden con manchas claras en el envés. A lo largo del año se suceden hasta 7 generaciones. Provocan en el haz de las hojas la aparición de unos abultamientos o agallas y en el envés, aparecen unas manchas afelpadas, de tamaño pequeño, de color claro que se va oscureciendo con el avance de la enfermedad.
- Raza de las yemas, invernan en las yemas donde se alimentan y se reproducen en las impidiendo subrotación. Impide que algunsa yemas broten, apareciendo en su lugar una borra marrón. A lo largo delaño pueden sucederse 10 generaciones. Provoca un retraso en la brotación, los entrenudos son más cortos, y los racimos y hojas estén deformados.
- Raza vagabunda o de la curva de las hojas, invernan en las yemas y en primavera se trasladan a las hojas. Provoca curva en las hojas hacia el envés
Es el hongo acarófago Eriophyes vitis quien infecta las vides y provoca la madurez. Es uno de los siete géneros de acarophaga. Este hongo acarófago mide 0,2 mm de largo y pone huevos ovalados de color blanco.
Afecta a las plantas y es un problema grave en muchas partes del mundo.

El género Eriophyes contiene varias especies de ácaros, pero una de las más peligrosas es Eriophyes vitis.
Este tipo específico de ácaro en las vides infecta las hojas de las uvas y puede suponer un riesgo grave para la salud, a diferencia de otros ácaros, las eriophias también pueden transmitir virus (virosis) a los humanos.
Es un omnívoro, y tiene cuatro etapas de vida.. El hongo que provocan es muy difícil de tratar, por lo que es fundamental saber cómo prevenirlo.
En condiciones normales, las acaro hembra viven 12 días. En estos tiempos, ponen 50 huevos. Las larvas salen de las hembras y forman un huevo llamado ninfa.
Estos huevos son similares a los ácaros adultos y se alimentan de fluidos vegetales. Una vez que las ninfas emergen del huevo, parecen adultas.
Se reproducen durante el verano y el otoño, en el verano migran a una planta huésped, donde ponen huevos, pero su actividad disminuye durante el invierno.
El ácaro depende de material vegetal para sobrevivir, por lo que no puede hibernar. Tienen cuerpos de color marrón rojizo. Están protegidos por una corteza y yemas.
El daño causado por Eriophyes vitis se debe a la actividad parasitaria de sus larvas, que se alimentan de los tejidos embrionarios de las yemas de la uva.
Esta alimentación conduce a una hiperplasia de las células, lo que resulta en tejido cicatricial.
El resultado es una malformación de la estructura de maduración, que puede conducir a la muerte prematura de la vid.

Trastornos
La afección de esta plaga se reconoce principalmente por la aparición de agallas o bultos en la hoja. Estos abultamientos son oscuros en la parte de arriba (haz) de la hoja, mientras que en el envés son en principio blancos, pero luego se van oxidando y oscureciendo.
Los daños no son tan graves en plantas ya adultas de viñedos como en ejemplares de viveros, ya que da lugar a plantas débiles, deformadas y a las que les cuesta brotar, lo que puede representar un grave problema en el caso de que aparezcan fríos primaverales a la hora de que la vid se establezca.
Los síntomas son detectables en plantas en crecimiento; en plantasen receso, los síntomas son mucho más sutiles. Su establecimiento en las yemas también causa acortamiento delos entre nudos y en ocasiones abortos de las mismas, aunque el daño no es tan grave como en las hojas.

El daño causado por Eriophyes vitis se debe a la actividad parasitaria de sus larvas, que se alimentan de los tejidos embrionarios de las yemas de la uva.
Esta alimentación conduce a una hiperplasia de las células, lo que resulta en tejido cicatricial. El resultado es una malformación de la estructura de maduración, que puede conducir a la muerte prematura de la vid.
Los síntomas más comunes de Eriophyes vitis son pequeñas protuberancias blancas en la superficie de las hojas. Estos están llenos de parches peludos blancos y son las larvas de los ácaros.
Cuando entren en la planta, destruirán el fruto. Los huevos eclosionarán en el hueco. Las larvas permanecerán en la planta. Es importante proteger las vides contra estas plagas.

Se han informado infestaciones de Eriophyes vitis en todos los centros vitivinícolas de Europa.
El ácaro no afecta la producción de uva, pero puede afectar mucho la calidad y cantidad de la cosecha.
Los adultos son de tamaño microscópico y tienen dos pares de patas.
Las hembras tienen cuatro segmentos y un aparato de alimentación que se asemeja a una pequeña oreja.
Su abdomen se caracteriza por dos extensiones distintas.
Características
En las hojas se forman agallas (tumores) en el haz que por el envés se encuentran deprimidos y recubiertos de una espesa capa de pelos blanquecinos al principio, tornando a color rojizo parduzco al final.
Estos tumores en las hojas se deben a la inyección de sustancias por parte del ácaro que provocan el crecimiento masivo de los pelos del envés de la hoja (hipertrofia).
Los factores que favorecen la propagación de esta plaga a parte del clima húmedo, son factores humanos, como el incremento del número de tratamientos, el exceso de abonos nitrogenados et.
En casos de ataques fuertes por parte del ácaro, estos se pueden controlar indirectamento con tratamientos de azufre en polvo.
Algunas medidas preventivas
CULTURALES:
- Quemar los restos de poda.
- No utilizar sarmientos de viñedos atacados para los injertos
QUIMICOS
Los tratamientos realizados contra el «oídio» son eficaces para eliminar la erinosis.
Acariosis de la vid y Ácaros Tetraníquidos (araña roja y amarilla)

Los ácaros en nuestros viñedos han vivido siempre, gracias al clima favorable para el progreso de este tipo de plagas en las áreas vinícolas, estos ácaros han pasado desapercibidos al no ser muy veligerantes hasta hace muy pocos años.
Estos ácaros y especialmente las denominadas «arañas», que no son fáciles de ver, por sus medidas 0,5 milímetros.
Son muy polífagos y su habitat son las plantaciones madereras y herbáceas perjudicando a muchas familias vegetales.

Existen ácaros que pasan desapercibidos en los sembrados, pues a simple vista no son localizables, aunque por sus singularidades son descubiertos cómodamente.

La aparición y evolución de todos los tipos de ácaros debe ser controlado por nuestros viticultores como forma de evitar su expansión en nuestras zonas vitícolas.
Debemos tener en cuenta que los ácaros pueden tener entre 6 y 10 generaciones anuales en nuestras condiciones climáticas.
Su ciclo vital se alternan unos períodos de actividad muy marcada con otros de quiescencia, es decir, períodos en los que los ácaros disminuyen de forma patente sus ritmos metabólicos y de comportamiento.
En general los ácaros se alimentan aspirando el contenido de las células vegetales tras perforar la epidermis de los tejidos afectados que suelen ser principalmente las yemas y las hojas en distintas fases de su crecimiento.
Las Familias de ácaros y el vino.
Las principales familias de ácaros que pueden afectar a nuestros viñedos se clasifican según las siguientes reglas de ordenación :

Familia ERIOFIDOS
Eriophyes vitis Pagenst. (=Colomerus vifis Pagenst.)… Erinosis.
Calepitrimerus vitis Nalepa. (Phyllocop-tes vitis Nalepa)… Acariosis.
Familia TENUIPALPIDOS
Brevipalpus laewisi Mc. Gregor… Acaro de la roña.
TETRANIQUIDOS y Subfamilia
Panonychus ulmi Koch… Araña roja. Tetranychus urticae Koch.
Tetranychus turkestani Ugarov y Nikols-ki. Tetranychus atlanticus Mc.Gregor.
Eutetranychus carpini Oudemans y Dose… Arañas amarillas.
Los ácaros agreden a las plantas durante todo su crecimiento. Incluyen también a brotes invernales de las cepas, más concretamente los meses de enero y marzo.
Pasan los inviernos paralizados, por lo general en su estado de huevos y puede suceder que en su fase adulta también, en las uniones y los revestimientos de los sarmientos.
Las agresiones suelen iniciarse de modo adelantado y acompañando al nacimiento de las hojas donde las pintan con coloridos quemados típicos del Calepitrimerus-vitis (acariosis).
Sus hojas no se libran, en esta parte de su desarrollo la erinosis, la araña roja y las arañas amarillas, aunque estas arañas, a las hojas que no estén estiradas y los ramilletes no sean perceptibles no hay que darles mayor importancia, sabiendo que tanto los brotes como la función de las hojas disminuirán.
En las fases siguientes de araña roja y arañas amarillas se dan lugar a los daños de erinosis a las hojas. Los daños por la acariosis pueden ir a mayores cotas cuando está próxima el color de maduración del fruto.




Los meses verano son los más peligrosos para la plaga de ácaros en nuestras viñas. La uva madura recibe los daños reales tanto por parte de las arañas rojas y amarillas, también en sus cepas.
El viento aporta su granito de arena en lo concerniente a la diseminación tanto de huevos, larvas, ninfas también adultos. El calor genera una celeridad especial en cuanto a toda la fase reproductiva.
Los daños de estas plagas conllevan lógicamente disminución en la cantidad de producción por afectar directamente a los ramilletes en número y crecimiento, también en la calidad de la uva (quita azúcares y cambian los ph del nectar).
Araña roja (Panonychus ulmi, Koch) o Acaro rojo de la vid
Este pequeño ácaro, perteneciente a la familia de los Tetraníquidos, afecta prácticamente a todos los cultivos leñosos, y especialmente al melocotonero, al manzano, al peral y a la vid, además de a otras muchas plantas cultivadas y espontáneas.
En el caso de la vid este ácaro puede producir graves daños si sus ataques son intensos durante el período de brotación. En los últimos años se ha constatado que su incidencia en el cultivo de la uva de mesa en el sur de la Comunidad Valenciana y en Murcia está siendo, además de muy marcado, altamente problemático para la obtención de unas producciones de calidad.
El tamaño de este ácaro, que es de aproximadamente medio milímetro, permite su observación directa sobre las hojas jóvenes de las cepas, que es donde mejor se suele detectar.

Sus Huellas
Los ataques del ácaro rojo dependen claramente del grado de infestación de las plantaciones y pueden resumirse, atendiendo a los órganos de las cepas a las que afecta, en los siguientes apartados:
a) En las hojas:
En las hojas, especialmente en su fase de expansión, aunque también cuando son adultas, las picaduras de los adultos y larvas de Panonychus ulmi provocan unas heridas o punteaduras rodeadas de zonas decoloradas que se necrosan y llegan a deformar las hojas.
El tamaño de este ácaro, que es de aproximadamente medio milímetro, permite su observación directa sobre las hojas jóvenes de las cepas, que es donde mejor se suele detectar en los primeros brotes.

Las hojas afectadas toman coloraciones anómalas produciéndose en ellas amarilIeamientos verdoso-plomizos, en el caso de variedades de uva blanca, y coloraciones bronceadas tendiendo a rojizas, en los cultivares tintos y tintoreros.
Estas coloraciones afectan primero de forma localizada a las hojas más fuertemente atacadas, pero posteriormente van extendiéndose a todas las hojas del sarmiento y hacia el ápice del mismo llegando a afectar, si no se realiza el adecuado control, a casi todas las hojas de la cepa atacada.
Solamente cuando el ácaro ha colonizado gran parte de la cepa pasa a otras vecinas comenzando la infestación de un conjunto de cepas próximas.
Las heridas producidas por los estiletes de los ácaros, y dado su hábito alimentario suctor.
Rompen células epiteliales que se vacían de contenido quedando como unas manchas blancas que se van necrosando y ennegreciendo.

Si los ataques son fuertes este ácaro rojo puede producir un cierto nivel de defoliación, aunque esta defoliación no es característica de este ácaro en sus ataques a las cepas.
b) En los racimos:
En ocasiones los ataques por araña roja pueden afectar también a las uvas cuya epidermis resulta con muchas heridas microscópicas que en fases posteriores llegan a lignificar tomando en este caso los granos de uva un color herrumbroso muy típico.
Este aspecto de las uvas es especialmente problemático en las variedades blancas para consumo como uva de mesa ya que deprecian mucho el valor de las producciones.

Las uvas de cepas afectadas por ácaros rojos maduran mal y no adquieren su previsible contenido en azúcar produciendo mostos faltos del adecuado equilibrio azúcar-acidez-aromas.
c) En las cepas:
En éstas se observa un claro retraso en la brotación y normalmente se produce una marcada disminución del vigor de los sarmientos, al menos en las primeras fases de desarrollo de las cepas.
Los sarmientos que proceden de yemas que estaban invadidas por estos ácaros pueden resultar deformados, con entrenudos más cortos de lo que es habitual para el cultivar de que se trate y con hojas mal formadas. Las hojas de estos sarmientos afectados suelen caer de forma precoz.
Los ataques de estos ácaros deterioran las yemas de la base de los sarmientos afectados, estos ataques tienen una clara repercusión en el futuro de la cepa, ya que además de debilitarla, pueden retrasar el desborre e incluso pueden producir ventanas de vegetación en las cepas haciendo que algunas yemas no lleguen a brotar.
En todo caso perjudican el proceso de diferenciación de uvas, y así muchas de las yemas atacadas no producen inflorescencias o éstas son muy pequeñas e irregulares, con lo que estos ataques deterioran grandemente las producciones.

Los ataques producidos por estos ácaros están favorecidos por los abonados nitrogenados excesivos, por el uso de determinados fungicidas e insecticidas polivalentes (piretroides, carbaril, etc.) que estimulan la fecundidad de las hembras y/o destruyen sus parásitos y enemigos naturales desequilibrando así el control biológico natural de este problemático ácaro.
Conclusión
Los primeros daños producidos por el Panonynchus ulmi se observan ya en el desborre, pues las arañas, que han pasado el invierno enforma de huevo en las irregularidades de la base de los sarmientos o en los entrenudos más bajos de estos sarmientos o incluso debajo de la corteza de los pulgares del año anterior o de madera de varios años.
Eclosionan de forma masiva durante el desborre de las yemas, aunque esta eclosión masiva suele implicar sólo a algo más del 70% de la puesta mientras que el resto de huevos eclosionan de forma escalonada.



Las larvas neonatas, que poseen un marcado geotropismo negativo, son muy voraces, invaden las yemas próximas y al alimentarse de los bordes de las hojitas en desarrollo necrosan y deforman gran parte de las hojas en formación.
Estas larvas de primera generación maduran en 12-18 dias y reallizan nuevas y abundantes puestas, junio a los nervios, en el envés de las hojas recién expendidas por lo que estas hojas serán dañadas posteriormente por las nuevas generaciones de ácaros rojos.

De todas formas cuando los daños son más importantes es durante la brotación de las cepas, pues además de retrasarse éstas, al atacar los ácaros de forma masiva a las pequeñas hojas en formación disminuyen su eficiencia.
Dañan a los racimos en sus primeras fases de desarrollo y por tanto deterioran las producciones.
Además de los daños físicos a las hojas, al romper sus células superficiales y producir necrosis, sus ataques tienen como consecuencia una reducción de la superficie fotosintética efectiva de las hojas al deformar éstas e interferir en su normal desarrollo.
Por otra parte también se reduce la tasa de eficiencia fotosintética como consecuencia del vaciado de células, disminución de los cloroplastos actuantes y aumento de la tasa de transpiración neta que se produce como consecuencia del deterioro de la epidermis de las hojas, todo ello cuando no se producen marcadas defoliaciones, aunque más o menos parciales, al final de los períodos más cálidos.
Todos estos daños provocan un debilitamiento general de las cepas, una disminución de su capacidad de almacenamiento de reservas y repercuten con posterioridad en la fertilidad real de las cepas en los años siguientes al no diferenciarse adecuadamente los racimos en las yemas en formación por falta de reservas.
Cuando los ataques no son muy intensos se observa únicamente la reducción del crecimiento de los sarmientos, una caída prematura de las hojas de la base de los mismos y las coloraciones típicas de las hojas adultas afectadas por estos ácaros rojos.

En los años con ataques intensos de esta acariosis la producción queda muy deteriorada y disminuida. La capacidad de maduración de los racimos es muy baja y por ello la calidad de las vendimias queda seriamente comprometida al disminuir fuertemente el contenido en azúcar de los mostos.
Como ya hemos mencionado los ataques por Panonychus también deprecian mucho el valor comercial de las producciones de uva de mesa al dañar visiblemente los granos y teniendo en cuenta que estas heridas y anomalías lignificadas son especialmente visibles en la maduración.
Fisiología
Las hembras de Panonychus ulmi, que poseen cuatro pares de patas como todos los ácaros, tienen un cuerpo globoso, de pequeño tamaño (unos 0’5 mm.) y de color rojo muy vivo. Precisamente de este color toma el nombre habitual con que se conoce a este ácaro, es decir, araña roja.
El cuerpo de la hembra está cubierto de abundantes pelos o filamentos (quetas) de color blanco que nacen de pequeñas protuberancias (tubérculos) de color claro formadas por repliegues de su tegumento que se observan como punteaduras blancas y que tienen un gran valor para la identificación visual rápida de esta especie.


Los machos, también con cuatro pares de patas como es preceptivo, son más alargados casi con forma elíptica, o incluso troncocónica, de menor tamaño (unos 0’4 mm.) y de color más pálido.
Este ácaro hiberna en forma de huevos que tienen la forma de una pequeña cebolla, con estrías longitudinales, casi esféricos, aunque algo aplastados por sus extremos, de un color rojo muy intenso y con una pequeña protuberancia portadora de un filamento en uno de sus polos. Estos huevos poseen una gruesa capa cérea protectora.
Las hembras realizan la puesta de estos huevos en septiembre y hasta el final del período vegetativo de las cepas. En general esta puesta se realiza alrededor de las yemas de la madera del año y de forma preferente en las proximidades.
También se realizan puestas en las rugosidades de la base de los sarmientos y en la madera de los pulgares dejados durante la anterior poda.
Incluso en ocasiones las puestas pueden localizarse debajo del ritidoma de madera de dos años o más, en los brazos y ocasionalmente también debajo de la corteza del tronco de las cepas.

Las hembras comienzan de inmediato a alimentarse muy vorazmente y a los pocos días comienzan su puesta.
A partir de este momento se suceden rápidamente varias generaciones, generalmente entre 7 y 10 en nuestras condiciones ecológicas.
Las puestas de huevos de verano son inicialmente blancos, pero rápidamente toman un color rojo-anaranjado normalmente muy pálido.
Estas puestas las realizan las hembras adultas junto a los nervios principales del envés de las hojas de los brotes en desarrollo, el número de huevos por puesta es de unos 50.
La eclosión de estos huevos de invierno es escalonada y coincide con el desborre de las cepas. Las formas juveniles, que como hemos visto y se refleja en esquema adjunto, poseen seis estados de desarrollo tres móviles (larva, protoninfa y deuteroninfa, elprimero con tres y los otros con cuatro pares de patas).
Y tres estados inmóviles (protocrisalis, deuterocrisalis y teliocrisaljs) y que se desarrollan entre abril y mayo según las condiciones climáticas especificas anuales de las distintas zonas vitícolas de nuestro país.
En las deuteroninfas ya se detecta separación de sexos, éstas después de pasar por la fase de teliocrisalis y por rotura del exuvio o muda de esta forma inmóvil, originan los adultos.
Los machos suelen salir antes de sus teliocrisalis y dado que alcanzan su madurez sexual muy rápidamente van en busca de las teliocrisalis de las hembras que van saliendo de sus exuvios.
Las larvas neonatas de los huevos de invierno poseen un claro geotropismo negativo que les lleva a invadir las partes más tiernas de los sarmientos en brotación y alcanzan su estado adulto en unos 15-18 días pasando, como hemos dicho, a fecundar a las hembras que inmediatamente comienzan su puesta.



Los adultos que nacen de estas puestas de primavera-verano, que no poseen diapausa, tienen un período de vida que oscila entre los 20 y los 70 días según las temperaturas. Estos adultos van invadiendo las hojas a medida que éstas se van formando a lo largo del período de crecimiento de los sarmientos.
Estas hojas jóvenes quedan dañadas al succionar los ácaros el contenido de sus células epiteliales, además las hembras realizan nuevas puestas de huevos en estas hojas con lo que garantizan nuevas y reiteradas infestaciones a lo largo de todo el período vegetativo de las cepas infestadas.
El número de huevos de las puestas y el ritmo de sucesión de generaciones varía con las temperaturas, la sucesión de generaciones se rompe cuando las temperaturas superan los 33 ó 38o.
Por lo general es frecuente encontrar en la misma hoja infestada adultos, larvas en sus diferentes fases de desarrollo y huevos de manera simultánea.
Las temperaturas elevadas y la humedad relativa baja favorecen el desarrollo de la plaga aumentando la fecundidad y acortando el ciclo biológico de esta especie.
Como dato medio una puesta va seguida de la siguiente unos 12 días cuando las temperaturas oscilan entre los 23o y los 26o, que parecen ser las temperaturas óptimas para el desarrollo de los ácaros, ya que en estas condiciones las generaciones se suceden muy rápidamente.

Hibernación
Las modificaciones del fotoperíodo, acortamiento de la duración de las horas de luz, junto a las temperaturas bajas, el envejecimiento y agostamiento de las hojas de las cepas condicionan la puesta de unos huevos que al ser ovopositados ya poseen una gruesa capa protectora de cutina y que son los huevos de invierno.
El Panonychus realiza esta puesta de invierno más precozmente que las otras especies de ácaros.
Los adultos procedentes de esta puesta serán sólo hembras arrenotóquicas que ecolosionarán como hemos dicho de forma más o menos escalonada durante el período de brotación de las cepas en las que hibernan.
Los huevos de invierno necesitan pasar un determinado número de horas de frío antes de ser viables, es decir, poseen diapausia, este número de horas de frío son variables según las distintas zonas vitivinícolas a las que se han adoptado estas poblaciones de ácaros.
Durante el invierno los huevos soportan perfectamente temperaturas de hasta -3o. o incluso más bajas en determinadas poblaciones especialmente adaptadas a fríos invernales intensos.

Una vez completadas las necesarias horas de frío y para eclosionar adecuadamente los huevos requieren pasar un período de incubación a temperaturas altas, que también tiene una duración y requiere unos niveles térmicos variables con las poblaciones específicas del ácaro.
Como vemos las poblaciones de araña roja se muestran con una gran adaptabilidad ecológico-climática, que justifica sobradamente su universalismo y endemismo.
La duración del ciclo vital de una generación de ácaros rojos durante el período vegetativo de las cepas está dividido en tres partes, una de ellas en que los ácaros están en estado adulto y que ocupa prácticamente el 50% del tiempo real de la generación.
El otro 50% que está dividido en dos períodos exactamente iguales, uno de ellos ocupado por el estado de huevo normal y el otro período, es decir el 25% del tiempo total de la generación, está cubierto por los distintos estados larvarios del ácaro.
Control
En esta plaga producida por el Panonychus ulmi es muy importante conocer la evolución del ciclo biológico del ácaro y evaluar fidedignamente la intensidad de los ataques, existiendo varios métodos prácticos de control racional basados en una serie de muestreos de órganos afectados, y que determinan el momento y la necesidad de realizar tratamientos.
Una vez decidido si se debe intervenir o no, el control de esta plaga puede realizarse con diversos productos fitosanitarios. En general da mejor resultado el empleo de productos químicos en invierno, ya que así se evitan los intensos daños iniciales que provocan estos ácaros en la brotación.
En esta lucha se recomiendan productos ovicidas específicos y que deben ser aplicados en los estados E y D de las cepas como muy tarde.


De todas formas el empleo de control químico de la araña roja está hoy en retroceso, el elevado potencial reproductor y la rapidez con que se suceden las generaciones, o por la aparición reiterada de resistencia en los individuos de estos ácaros rojos.
Para el control efectivo mediante tratamientos de la araña roja es decisivo realizar tratamientos de invierno con aceites, preferentemente aceites blancos u oleofosforados y si es necesario apoyar estos tratamientos con ovicidas específicos.
Realmente este tipo de tratamientos deben realizarse cuando las cepas están en yema de invierno (estado fenológico A o en su caso B), pero en ocasiones, aunque estos tratamientos no están exentos de riesgos, estos productos pueden también emplearse en el comienzo del estado vegetativo, es decir, en la fase de punta verde de las yemas o incluso en los estados fenológicos C y D.




Una vez más debemos recordar que la proliferación de esta plaga está claramente ligada al uso inadecuado de determinados plaguicidas.
Por ello al realizar determinados tratamientos, especialmente contra la polilla del racimo u otros lepidópteros, deben usarse, siempre que sea posible, productos frenantes del desarrollo de los ácaros, o incluso añadir determinados acaricidas a los tratamientos habituales contra estas plagas y en todo caso evitar el uso de productos que estimulen la fecundidad de estos ácaros o que dañen fuertemente la supervivencia de sus parásitos naturales.
Recientemente se están utilizando ya en invierno tratamientos con ovicidas específicos, realizando al menos dos aplicaciones separadas unos 8 ó 10 días para controlar completamente la eclosión de los huevos de invierno.
Estos productos ovicidas deben emplearse antes de la eclosión mayoritaria de este tipo de huevos y en la repetición del tratamiento deben asociarse a larvicidas y adulticidas y siempre antes de que estas poblaciones sean abundantes.
En el control de las generaciones de primavera-verano es recomendable elegir adecuadamente el tipo de acaricida a emplear, teniendo siempre en cuenta el estado predominante en el ciclo biológico, siendo muy recomendado utilizar mezclas de 2 ó 3 tipos de productos y formulados según la estirnación porcentual prevista de los distintos estados de desarrollo del ácaro a controlar.
Cuando se utilicen productos larvicidas es necesario repetir el tratamiento, especialmente en casos de fuertes infestaciones, cada 7-10 días hasta conseguir reducir la tasa real de infestación y evitar la nueva proliferación de la plaga.
También puede ser necesario realizar un tratamiento en verano con acaricidas específicos a aplicar cuando comienzan a observarse las primeras apuestas de invierno en la base de los sarmientos, en este caso hay que proceder con suma rapidez para conseguir la adecuada efectividad del tratamiento.
Todos los tratamientos a realizar requieren una cuidadosa aplicación para mojar adecuadamente todas las zonas en que se encuentran los huevos, en unos casos, o las larvas y adulto, en otros.
En estas aplicaciones es decisivo el empleo de maquinaria adecuada, boquillas y presiones que consigan la adecuada penetrabilidad en las cepas y que permitan mojar completamente el envés de las hojas, siendo necesarias a veces crear turbulencias en la aplicación de los productos.

En el caso de plantaciones, emparrados o espalderas, resulta importante que los productos empleados lleguen también a los huecos de las estructuras de sostén, así como a los puntos de sujeción o atado de los alambres de apoyo de las cepas.
En determinadas ocasiones, de acuerdo con las tendencias más modernas del control racional de este tipo de plagas, puede ser recomendable tratar químicamente.
Sobre todo los focos principales de la infestación, o las zonas en las que se ha roto por algún motivo el equilibrio natural de los depredadores y de estos ácaros, que una vez roto es muy difícil de restaurar eficientemente.
Arañas amarillas de la vid. Eotetranychus Carpini Oudemans
Estos ácaros denominados respectivamente araña amarilla de la vid y araña amarilla común, siendo esta última la más extendida en nuestros viñedos, deben su nombre al intenso color del cuerpo que caracteriza a los adultos.
Ambas especies son además de muy abundantes en nuestros viñedos, muy polífagas, especialmente T. urticae (araña amarilla común) que suele atacar además de a la vid a muchas otras plantas, tanto leñosas como herbáceas incluidas muchas malas hierbas que pueden actuar como eficiente reservorio de esta plaga.

T. urticae es la especie que produce más frecuentemente ataques en nuestros campos y la que causa daños más intensos, especialmente en nuestras zonas vitivinícolas del oeste (Extremadura) y sur (Andalucía).
Estan presentes también en el centro y Levante peninsular, mientras que la especie E. carpini ataca más frecuentemente en nuestras plantaciones meridionales y es a nivel, de los otros países de la U.E. como Francia e Italia, el ácaro considerado como más perjudicial para el cultivo de la vid.
En el caso de E. carpini las hembras activas, que son las que más daños pueden causar en primavera y verano, son de forma alargado-ovalada de unos 0’4 mm. y de color amarillo limón, pero sin manchas laterales con varios puntos marrones en sus lados (que son más visibles en las ninfas).
Los machos son más pequeños, alargados y piriformes y de colores similares o un poco más claros.




En T. urticae las hembras adultas activas son de color amarillo-verdoso de forma oval, de aproximadamente 0’5 mm. de tamaño y con dos manchas laterales más oscuras, por lo que en ocasio nes se le conoce como araña amarilla de dos manchas.
La hembra hibernante que entra en diapausia es algo más pequeña de color naranja no muy intenso (no debe por ello confundirse con la araña roja) y sin las manchas oscuras.
Los machos son más pequeños y con el abdomen puntiagudo. Los huevos de esta especie son esféricos, lisos e inicialmente traslúcidos, aunque con posterioridad pasan a color amarillo opaco.
Sus Huellas
Los síntomas que producen ambas especies, que se tratan conjuntamente precisamente por la similitud de daños que producen en la vid, además de por su aspecto similar y medidas de control exigibles muy similares, y que se caracterizan por amarilleamientos o enrojecimientos alrededor de los nervios principales que llegan a ocupar, en casos de ataques intensos, toda la hoja dejando verdes únicamente los nervios.
Los ataques a las hojas jóvenes, que se deforman durante su crecimiento producen envejecimientos precoces de las mismas e incluso que muchas de ellas se desprenden precozmente de los sarmientos que quedan muy poco vigorosos, produciendo problemas en la poda durante el invierno, al no poderse elegir adecuadamente los pulgares a dejar en las cepas, ya sea para su formación en vaso y que puede ser aún más problemático en las formaciones apoyadas en las que los ataques pueden ser incluso más intensos y no permiten las sustituciones ni las formaciones adecuadamente distribuidas.
Los síntomas pueden observarse también además en los pámpanos jóvenes en las hojas adultas, en los racimos que son siempre más pequeños de lo que es habitual en el cultivar de que se trate, e incluso en las bayas que deprecian completamente cuando se trata de variedades de uva de mesa.
Los ataques por los ácaros amarillos, y especialmente por la araña amarilla común (T. urticae) no siempre están localizados cerca de los nervios, estas manchas amarillas o rojizas, según se trate de cultivares blancos o tintos, se necrosan con el tiempo.
Lo que empiezan siendo punteaduras más o menos diversas al ir confluyendo forman auténticas áreas necrosadas que van aumentando de tamaño por las nuevas picaduras de las colonias de ácaros en su periferia.

Las cepas muy afectadas sufren defoliación intensa en cuyo caso puede que, con posterioridad, rebroten algunas de las yemas altas de los sarmientos más afectados dando un aspecto característico e inconfundible a las cepas.
Consecuencias
Dado que las hembras hibernantes de los ácaros amarillos salen muy pronto de la diapausa invernal y por el mismo hecho de hibernar como adultos los daños que pueden producir estas especies, y que pueden observarse muy precozmente como ataques a los brotes.
Hacen que se retrase la brotación de las cepas afectadas y que se dañen las hojas en formación, por supuesto estos daños se observan ya antes de que comiencen los ataques por el ácaro rojo.
Realmente los daños más intensos se observan cuando eclosionan las primeras generaciones anuales de estas especies.
En primavera el vigor de las cepas en brotación, cuando son atacadas por los ácaros amarillos se ve muy reducido formándose sarmientos con los entrenudos más cortos de lo habitual en la variedad y con hojas muy pequeñas y en muchos casos deformadas.

Los ataques de final del período vegetativo pueden producir defoliaciones muy intensas, especialmente en casos de ataques por Eotetranychus Carpini (araña amarilla común).
Con lo que los racimos, que ya son más pequeños de lo normal, no llegan a madurar por lo que estos ataques perjudican claramente tanto la cantidad como la calidad de las vendimias, aunque eso sí, en porcentajes muy variables.
Según las zonas, al producir disminución del peso de los racimos y del contenido en azúcar de las bayas.
En el caso del ácaro amarillo común se han constatado también abundantes ataques directos a las bayas en las que se observan muchas necrosis puntiformes lo que deprecia claramente las variedades de uva de mesa.
Como consecuencia de las intensas defoliaciones y al no realizarse la fotosíntesis con la intensidad deseable y no terminar la retirada de las reservas mínimamente necesarias, ya que éstas no son adecuadamente elaboradas.
La brotación de las yemas se ve fuertemente comprometida, retrasándose claramente el desborre y el ciclo de brotación de las cepas afectadas.
Como los daños por ácaros amarillos se suceden durante varias campañas de viabilidad y el vigor de las cepas se ve fuertemente comprometido quedando las cepas con pulgares sumamente débiles observándose también que éstos tienen una brotación deficiente e irregular.
Ciclo biológico
En ambas especies la hibenación la realizan las hembras fecundadas escondiéndose en las grietas del ritidoma del tronco o de los brazos de las cepas, o incluso, en determinadas ocasiones en irregularidades del terreno.
El control biológico de Tetranychus urticae consiste en la liberación del ácaro fitoseido Phytoseiulus persimilis.
Este ácaro se utilizó por primera vez en invernaderos en la década de 1960 y se ha aplicado con éxito a una variedad de cultivos en entornos protegidos y desprotegidos.
Las tasas de liberación y el tiempo varían de un cultivo a otro, pero se ha encontrado que son efectivos para controlar el ácaro.
Durante el desborre de las cepas las hembras comienzan de nuevo su ciclo activo y realizan la ovoposición de sus huevos en la base de las yemas por lo que las larvas neonatas llegan rápidamente a las primeras hojas de los sarmientos en formación de las que se nutren hasta llegar a adultos en unos diez días.
Pasados estos diez días desde la eclosión las hembras realizan la puesta que requiere aproximadamente otros diez días de incubación. Las larvas miden aproximadamente 0,1 mm de longitud.
Producen seis generaciones por temporada, cada una de las cuales es responsable de una generación de la polilla.
Esta sucesión de generaciones, que según las condiciones térmicas, requiere para cada una de ellas entre 12 y 22 días, sigue durante todo el período vegetativo de las cepas alimentándose siempre los adultos de hojas jóvenes.



Ciclo específico de Eotetranychus Carpini (araña amarilla común):
En el caso de las arañas amarillas comunes debemos considerar que el género Tetranychus no está exento de problemas taxonómicos y realmente debemos hablar de complejo de especies de T. urticae o al menos considerar que esta especie cosmopolita posee una gran variabilidad intraespecífica por lo que puede albergar poblaciones con comportamientos diferenciables y con alta incidencia de las condiciones ambientales en los ciclos por lo que este ciclo no es fácil de generalizar.
Las hembras, que pueden permanecer durante el invierno, tienen un ritmo vital y alimentario muy lento y su actividad se desarrolla sobre malas hierbas como las correhuelas (Convulvulus sp.), rabanizas (Diplotaxis sp.), gallos (Lamium sp.), romazas (Rumex sp.) y cerrajas (Sonchus sp.) entre otras especies.
El ciclo vital de este ácaro se caracteriza por las dos migraciones que realizan los adultos primero de las cepas hacia las malas hierbas y posteriormente desde éstas de nuevo a las cepas que ya están en brotación.





Realmente como la entrada en actividad del ácaro se produce antes de la brotación, en la mayor parte de nuestras zonas vitícolas, la primera puesta suele realizarse en las malas hierbas, en el envés de sus hojas, por lo que las infestaciones sobre las cepas, aunque son más tardías que las invasiones de otros ácaros, pueden ser muy intensas.
Los ácaros atacan primero las hojas de la base de los sarmientos, cuando éstas aún son muy jóvenes, y van ascendiendo a medida que estas hojas van envejeciendo o van quedando en zonas más sombreadas de las cepas.
En algunas variedades de envés muy velloso este ácaro no ataca a las hojas más jóvenes en las que esta vellocidad es muy abundante y está intacta.
El número de generaciones anuales puede variar entre 7 y 16 según las condiciones ambientales. Existen seis estados de desarrollo en cada una de las generaciones, tres estados activos y tres inactivos como ya se mencionó en el ciclo general de los ácaros.
Las puestas suelen ser de entre 40 y 100 huevos por hembra. Aunque como hemos mencionado este ciclo puede tener diferente duración, a la temperatura óptima de 30o este período es de unos 10/12 días y siempre que la humedad sea baja. Con humedades altas y falta de iluminación los distintos estados larvarios entran en quiescencia.
Como estas condiciones son también desfavorables para los adultos éstos migran hacia las partes más altas e iluminadas de las cepas.
Las poblaciones más abundantes de estos ácaros se alcanzan en los meses más calurosos, ya que las. temperaturas altas, siempre que no sean excesivas, aumentan la capacidad de multiplicación al mejorar la viabilidad de las puestas.

Este ácaro teje una fina tela de seda en el envés de las hojas capaz de retener la humedad de transpiración de estas hojas de las cepas creando un microclima especifico que permiten a este ácaro sobrevivir incluso en condiciones extremas de temperatura y sequía.
Realmente estas sedas les protegen también de los depredadores y de la acción de algunos acaricidas.
Como consecuencia de ello las proliferación de estos ácaros es mayor en las zonas vinícolas menos áridas de nuestra geografía vitícola.
También hiberna en forma de hembras adultas debajo de la corteza y oquedades de los brazos de las cepas, cesa su quiescencia cuando ya han brotado las cepas.
Realizan su ciclo integramente sobre las vides a diferencia de lo que ocurre con T. urticae, pero en ocasiones se pueden producir también migraciones hacia las malas hierbas en plantaciones mal cuidadas o con márgenes sin controlar.
En nuestras condiciones ecológicas se producen entre 6 y 9 generaciones anuales . Las puestas son de unos 30 a 40 huevos.
La fertilidad y viabilidad de las puestas se ve favorecida por condiciones climáticas cálidas y secas. Realmente estos ácaros son más sensibles a las temperaturas altas que el ácaro amarillo común y que en algunas de nuestras zonas llega a producir inviabilidad de la mayor parte de los huevos de las puestas.
Las lluvias intensas también provocan una gran mortalidad de larvas y adultos. Las humedades altas son desfavorables para la puesta y hacen que no termine el desarrollo de muchos individuos de algunos de los ciclos anuales.
Cochinillas de la vid
La cochinilla de la vid, Planococcus ficus (Signoret), este es el nombre que se le da a una especie de cochinilla que vive en plantas y enredaderas. Es un miembro de la familia Pseudococcidae y se encuentra en todo el mundo, desde el norte y el sur de África hasta el Medio Oriente y Europa.
Y otra cochinilla llamada de los cítricos, Planococcus citri (Risso), son actualmente los pseudococcidos de mayor importancia económica en los viñedos.


Las dos especies causan severos daños a la planta hospedera, y reducen significativamente el cultivo debido a la producción de melaza, que permite el crecimiento de fumagina (hongos), y a su potencial como vectores de virus.
Se sabe que la cochinilla harinosa de la vid, en particular, transmite enfermedades del enrollamiento de la hoja de la vid y de la corteza corchosa (Engelbrecht & Kasdorf, 1990; Tanne et al ., 1989).
Su hábitat nativo son las regiones tropicales y subtropicales, pero también está ampliamente distribuido en Europa, el norte de África, el sur de África, las Américas y el Medio Oriente.
De hecho, es el insecto más común para atacar plantas y vegetales.
Su amplia distribución se atribuye en gran medida a su preferencia por las zonas de alta precipitación.
Su abundancia en los viñedos está correlacionada con la cantidad de lluvia en el mes más seco del año, la altitud y la distancia a la bodega más cercana. En áreas con mayor precipitación y mayor elevación, P. ficus es dos veces más común que en otras áreas.
La especie italiana se llama piojo harinoso de la vid mediterránea. Las larvas de los insectos frugívoros producen melaza de la cual se alimentan.
La cochinilla de la vid (Planococcus ficus) es una seria amenaza para los viñedos y su presencia puede causar un gran daño a las vides. Este insecto se alimenta de los tallos, hojas y frutos. Afortunadamente, no es difícil controlar las infestaciones.





La mejor estrategia para controlar P. ficus es monitorear la población de la plaga. Los patógenos más comunes de Planococcus ficus son hongos que infectan las raíces y los troncos de las plantas.
Estos hongos son capaces de transmitir enfermedades virales. Si ve una infestación de P. ficus, considere una estrategia amigable con las plantas que use enemigos naturales del parásito.
Planococcus citri
Esta es la otra especie de cochinilla, originaria de Asia e introducida en otras partes del mundo. Se considera una plaga agrícola común y es responsable de una variedad de pérdidas en árboles de cítricos, naranjas y otros cultivos frutales.
A pesar de su amplia distribución, sus efectos nocivos siguen sin reconocerse en gran medida.
Las hembras adultas de Planococcus citri son de forma ovalada, tienen 18 pares de filamentos alrededor del cuerpo y un anillo de cera que cubre sus colas.
Las hembras de esta especie son pequeñas y blandas.
Por lo general, miden de dos a tres milímetros de largo, con colas que superan el 20% del cuerpo.
Sus nemátodos producen un poco de cera y tienen una franja longitudinal delgada y de color rojo amarillo.

Los machos sin embargo se distinguen fácilmente por la raya longitudinal que les recorre el cuerpo. La feromona que produce este insecto no es tóxica para los humanos ni para otros organismos.
Los adultos de Planococcus citri miden de 2,5 a 4 mm de largo y de dos a tres mm de ancho. Son especies de color amarillo-rojo a rosa con un color de cuerpo amarillo. Su movilidad es escasa y muy lenta.

Los insecticidas utilizados para el control de Planococcus citri son nemátodos.
La concentración de la actividad de los nemátodos depende del nivel de humedad libre disponible en la superficie.
Durante el ciclo de vida de P. citri, Steinernema yirgalemense, Heterorhabditis zealandica y Podomya oxalica son más eficaces para controlar la plaga.